Su despertador suena a las tres y media de la madrugada, pero confiesa que nunca había disfrutado tanto de su trabajo. La «recompensa» ha llegado este año en forma de oyentes: 78.000 más en un año y 43.000 con respecto a la última oleada del EGM.
-¿Esperaba esta subida?
-Prefiero no crear expectativas para evitar frustraciones, pero sé que estamos trabajando bien y que hay una tendencia ascendente desde hace dos temporadas y media. Yo hago mi trabajo lo mejor posible, procuro hacer una radio equilibrada, independiente y de participación y si eso funciona, pues fantástico. Si eso no funcionara, supongo que tendría que replantearme hacer esa radio, aunque me costaría.
- Su modelo de programa no ha variado mucho. Parece que tenía claro lo que había que hacer para recuperar la audiencia
- Sí. Si hay algún cambio, intento que sea para mejorar, para estar más cerca de la gente. Ahora, por ejemplo, estamos conectando la radio con el blog de RTVE, a pesar de que las nuevas tecnologías me resultan muy complicadas.
- Yo pensaba que era un apasionado de internet.
- Sí, apasionado en el sentido de que lo voy descubriendo, pero tengo dificultad para moverme en altos registros.
- ¿Está en Facebook?
-No, ni pienso estar. No me despierta ninguna curiosidad. En RNE están interesados en que «En días como hoy» abra su página en Facebook y a lo mejor el programa la abre, pero yo como ciudadano no tengo ningún interés. Hace poco, George Clooney decía que prefería un tacto rectal que pertenecer a Facebook. Pues yo suscribo totalmente eso.
-¿Qué objetivos tiene para 2010?
- Seguir haciendo una radio pública de servicio y de calidad. Una radio en la que quepa todo el mundo, en la que se discuta sin gritar, se debata sobre cuestiones de interés y la gente pueda decir lo que quiera.
- Hábleme de la entrevista con Oliart. ¿Se sintió presionado?
-Nunca me he sentido presionado aquí. Hice la entrevista que yo creía que tenía que hacer y pregunté lo que creía que le tenía que preguntar. Además, Alberto Oliart no me puso las cosas muy difíciles porque respondió abiertamente y sin disimulos. El tiempo es la única presión que yo tengo en la radio, porque siempre tengo poco tiempo para abordar los temas.
-¿Le sorprendió la marcha de Luis Fernández?
-No. Ha hecho una magnífica labor y cuando él ha considerado que debía irse, se ha ido. Yo conocía su intención, aunque hubiera preferido que siguiera. Luis ha hecho una magnífica labor y por él yo regresé a esta casa. Oliart lo tiene difícil porque la gestión de Luis ha sido muy buena pero no ha sido fácil y ahora el terreno de juego es más complicado.
-¿Y el nombramiento de Oliart?
-Sí, me sorprendió porque me esperaba cualquier otro nombre.
-Muchos han criticado su edad, ¿qué opina usted?
-Yo siempre he defendido en público y en privado que conviene aprovechar la sabiduría de la gente que tiene experiencia. Por eso, me molestó especialmente que se adujera como crítica y sin saber de quién se estaba hablando que tuviera 81 años. Entiendo que haya gente que cuestionara el nombramiento en una casa en la que se ha prescindido de los mayores de 50 años, pero si tiene capacidad física y mental para aguantar en un puesto tan duro y tan difícil, adelante.
-¿Qué le transmitió antes y después de la entrevista en directo?
-Sinceridad e ilusión. Y que alguien pueda ilusionarse a los 81 años me parece admirable.
- ¿Le comentó algo que no le gustara de «En días como hoy»?
- No, para nada. Se limitó a decirme cuando acabamos: «Uff, me has sometido a un auténtico examen, menos mal que yo estoy acostumbrado a los tribunales de oposición». Sí es verdad que visto desde fuera podía resultar difícil porque si le metes los dedos puedes comprometerte y si no puedes quedar como un pelota. Luis Fernández me decía siempre que en caso de duda hay que hacer periodismo, aunque en este caso no tenía dudas.
-¿Cree que le ha beneficiado la salida de Losantos?
-Sí nos ha beneficiado en el sentido de que ha desequilibrado en otro lado. Ha cambiado el paisaje radiofónico y nosotros en lugar de estar los cuartos estamos los terceros.
-¿Se encuentra en su mejor momento profesional?
-Sin duda. He descubierto una antigua novia, que es la radio, a la que había abandonado miserablemente pero que la quería mucho más de lo que yo creía, y que me paguen por disfrutar como disfruto es un lujo.
Shakira sucumbió al milagro y a la técnica
Shakira acudió a «En noches como ésta» y la conexión entre artista y periodista traspasó la pantalla. Y es que, según narra el propio Lucas, «en el estudio de “En noches como ésta“ se produce un milagro siempre. Cuando la gente se sienta, se olvida de todo y te habla mirándote a los ojos».
Un milagro que el periodista adereza con un poco de «técnica»: «Yo siempre empiezo hablando de algo que sé que va a sorprender o va a llegar al corazón del invitado. En el caso de Shakira aproveché un par de territorios comunes como son el escritor Gabriel García Márquez y el chocolate». Cuando terminó la entrevista, el mayor sorprendido fue el propio Lucas, que definió a la cantante como un «ser encantador, de una madurez espectacular y con las ideas muy claras»
La Razón