Su familia de acogida estaba todo el día de broma y en ningún momento pensó que realmente estuvieran cometiendo un robo. Esta fue la versión dada ayer ante el juez por Samanta Villar, reportera del programa de Cuatro 21 días que podría ser imputada como cómplice necesaria por un supuesto delito de sustracción.
La polémica surgió en la grabación del reportaje 21 días en una chabola, emitido en abril, que mostró la convivencia de Villar con una familia del asentamiento chabolista de El Vacie, en Sevilla. Además de sufrir las duras condiciones de vida de sus anfitriones, la periodista catalana les acompañó en sus quehaceres habituales, como recoger chatarra.
En el programa se vio cómo el grupo, que viajaba en una furgoneta conducida por Villar –la única con permiso de conducir--, accedía a un almacén tras forzar un candado, y mientras la reportera vigilaba, el resto afanaba chatarra. El propietario del material reconoció su recinto en la tele y presentó una denuncia ante la Guardia Civil, valorando el material sustraído en 900 euros.
Tras un primer intento de tomar declaración a Villar en Barcelona, el juez de instrucción número 7 de Sevilla la citó ayer en su despacho, donde, según fuentes judiciales, Villar insistió durante 20 minutos que «no tenía ni idea» de que estuvieran cometiendo un robo, dado que sus anfitriones «estaban todo el día de broma».
En el reportaje se apreciaba a Villar visiblemente nerviosa e incluso decía que «tenía el corazón a mil por hora». Las mismas fuentes justifican estas palabras como comentarios «típicos de este tipo de programas». Su defensa ha argumentado además que su posible participación se debió «al desempeño de una labor informativa» y que, por tanto, no hubo ánimo de lucro. Antes de decidir su posible imputación, el juez tomará declaración al resto del clan.
El Periódico