• El PP reprocha favoritismos al PSOE y le advierte de que «no hay nada peor que el fuego amigo»
• El Ejecutivo saca adelante su decreto sobre la nueva televisión digital con una holgada mayoría
El Gobierno de Zapatero consiguió ayer, de la mano de CiU y ERC y la ausencia de ocho diputados del PP, el apoyo del Congreso a su apuesta, urgente y por decreto, por la TDT de pago. Para el Ejecutivo, con la nueva tecnología no solo se garantiza un acceso más barato a ofertas como la del fútbol sino que, además, «se termina con 20 años de monopolio» de la televisión de pago en manos del grupo Prisa, propietario de Sogecable y el diario El País. Así de claro y sin rodeos lo dijo el ministro de Industria, Miguel Sebastián, expresando el profundo malestar que reina en el Gobierno por el giro antiZapatero que ha dado el diario madrileño desde que dos semanas atrás se supo que iba a aprobarse la nueva modalidad televisiva justo antes de iniciarse la Liga de fútbol.
Sebastián defendió en el Congreso que la TDT de pago permitirá, por ejemplo, ver ocho partidos de fútbol al mes por 15 euros, muy poco más que los 12 euros que la temporada anterior había que abonar para contemplar un solo partido en pago por visión. También resaltó que una nueva oferta de canales de pago va a favorecer la calidad televisiva porque las cadenas que no ofrezcan productos suficientemente atractivos no conseguirán clientes. Al aumentar la oferta se acelerará la antenización y todo ello garantizará el éxito económico de las cadenas privadas ante la crisis económica, añadió el ministro de Industria.
El mundo al revés
Pero más allá de cuestiones técnicas, los parlamentarios se enzarzaron en un paradójico cruce de acusaciones sobre los apoyos o no a determinados grupos mediáticos. El Gobierno, acusado tradicionalmente por la derecha de actuar al dictado de los intereses de Prisa --fue el Gobierno del expresidente Felipe González quien concedió a Prisa el monopolio de la televisión de pago aludido ayer por Sebastián--, recibió duros ataques del PP por haberlo dejado en la cuneta sustituyéndolo por Mediapro, el grupo de la Sexta y el diario Público, principal beneficiario de la TDT de pago.
«El Gobierno usa el palo y la zanahoria en su política audiovisual. La zanahoria para favorecer a amigos y el palo para disciplinar a otros medios privados», describió el diputado popular Miguel Ángel Cortés, quien advirtió a los socialistas que «en una guerra no hay nada peor que el fuego amigo». Entre los correligionarios de Cortés también pudo haber deserciones. Ocho diputados del PP faltaron. Todos estaban disculpados oficialmente por enfermedad o actos institucionales, pero la tradicional animadversión a Prisa alimentó las suspicacias. Del resto de grupos parlamentarios solo se registraron tres ausencias. Un portavoz del grupo parlamentario popular negó anoche que las deserciones obedecieran a otros motivos que los declarados oficialmente.
Ante las críticas del PP, el diputado socialista Óscar López recurrió a la técnica del «y tu más». Recordó el boicot que los populares decretaron al grupo Prisa y la condena por manipulación informativa a Alfredo Urdaci, de TVE, por su cobertura de la huelga general del 20 de junio del 2002, bajo el Gobierno de José María Aznar.
Un destacado diputado del PSOE advertía en los pasillos que su partido no tiene «un problema político interno» sino «un problema mediático». Lo cual no significa, admitía, que no existan algunas tensiones internas, lo magnifique o no un medio de comunicación.
Hasta el último minuto
La urgencia del Gobierno en dar vía libre a la nueva modalidad, la misma que ha provocado que no existan descodificadores en el marcado, también obligó a los socialistas a negociar hasta el último suspiro los apoyos necesarios para no ver tumbada su propuesta.
CiU no confirmó hasta el último momento su voto favorable, que también brindó Esquerra Republicana. En ambos casos no se han hecho públicas contraprestaciones por parte del Ejecutivo, pese reclaman, como hizo ayer el parlamentario republicano Francesc Canet, que la nueva TDT tenga también en cuenta «la realidad plurinacional y plurilingüe del Estado».
Al final, el PSOE consiguió una mayoría a la que se incorporó Coalición Canaria, con lo cual el resultado final, 183 a 150, con seis abstenciones y las citadas 11 ausencias. En lo que si coincidieron todos los grupos, incluso CiU pese a su voto favorable, es en censurar al Gobierno por su afición cada vez más frecuente a tirar adelante sus decisiones a golpe de decreto ley por la vía de urgencia.
El periodico