Los lunes, Manel Fuentes ha cogido a Xavier Sardà como tertuliano de "El Matí de Catalunya Ràdio". Sardà no engaña a nadie, ya enseñó sus cartas en "Tot per l'audiencia", en 1994 en TV3. En el primer programa, Sardà sacaba de las cámaras a un individuo que llevaba una bandera estelada, reivindicando su derecho a expulsarlo del plató.
Quince años después, Sardà se ha explicado un poco más en la tertulia de El Matí: según reveló, Sardà querría ser portugués. No por los gallos de Barcelos, que difícilmente nadie podría envidiar, ni tampoco por aquellos manteles que se acostumbran a traer de aquel país, sino porque en Portugal no hay reivindicaciones nacionales. Todo el mundo es portugués y se ha acabado. Sin autonomías ni "mandangues". Ni lenguas diferentes del portugués (excepto el mirandès, que no es ningún estorbo para nadie).
Sardà nos informó, sobre él mismo, que tenía fama de "botifler" y, acto seguido, con el propósito de burlarse de los purismos de los catalanistas, tradujo el apellido de Fuentes en Fonts. En otro momento, también ironizó sobre los catalanes partidarios de los Austrias durante la Guerra de Sucesión. Y, en cuanto a una Catalunya independiente, advirtió que, si no tuviésemos dinero para montar un ejército, tendríamos que recuperar el servicio militar. Sardà encarna una modalidad nueva de tertuliano: el "tertuliator", el tertuliano que viaja al pasado -al estilo de los años 80, cuando se hacía mucha bromita sobre Catalunya y el catalanismo- para impedir que Catalunya Ràdio se convierta en una radio nacional.
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