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Frecuencia Digital

martes, 20 de enero de 2009
La nueva televisión mide a los gobiernos

Que la televisión es el medio de comunicación fetiche de los políticos es de sobra conocido. Pese al enorme avance de Internet, ni este nuevo canal ni la profundidad y el análisis que puede ofrecer la prensa escrita se acercan, por asomo, al alcance popular y la cercanía con el ciudadano que proporciona la pequeña pantalla.

Ésto es así en España, pero también en Europa y, prácticamente, en todo el mundo desarrollado. Y, por supuesto, en Estados Unidos, cuna de la comunicación moderna. Precisamente en este país, tradicional prescriptor de tendencias mundiales de la comunicación, han decidido que la televisión digital terrestre (TDT) es importante, pero no tanto. Y, sobre todo, no ahora.

En una de sus primeras decisiones al frente del Ejecutivo estadounidense, su nuevo presidente, Barak Obama, ha urgido al Congreso a retrasar el apagón analógico, previsto inicialmente para el próximo 17 de febrero. Es decir, hasta ahora, según los planes aprobados, desde ese día, los estadounidenses necesitarían un receptor de televisión digital o un sintonizador de TDT para seguir disfrutando de la programación de las cadenas.

Las razones de este retraso, sine die, poco tienen que ver con ocultas motivaciones políticas o defensa de los intereses de unos sectores empresariales frente a otros. Según aseguró la pasada semana a la agencia AP el responsable de este cambio tecnológico, John Podesta, el retraso se justifica porque "el Departamento de Comercio -similar en funciones al Ministerio de Industria español- no dispone de dinero para subsidiar los descodificadores de televisión digital". Y esto, en medio de una crisis económica que puede llevar a EEUU y a la práctica totalidad de economías a la más profunda recesión de la historia.

La motivación del cambio en EEUU, por tanto, es eminentemente práctica -no hay dinero para pagar 80 dólares a cada hogar para que compren un descodificador- y de imagen -estamos en plena crisis-, pero esconde una curiosa paradoja. La subvención de los equipos fue aprobada por un Gobierno republicano, conservador y con planteamientos económicos liberales, y será derogada por un Gobierno demócrata, si bien es cierto que presionado por un excepcionalmente negativo entorno económico. De poco ha servido la queja de la industria de las comunicaciones, que ven peligrar inversiones de cientos de millones de dólares.

En Europa, la Comisión mantiene como fecha límite para el apagón analógico el 1 de enero de 2012. Parece una fecha realista, al menos lo parecía hasta ahora. España decidió, cuando la situación económico no dejaba entrever aún el desastre, adelantarse a sus vecinos y apagar la televisión analógica un año y medio antes, en abril de 2010, es decir, dentro de poco más de un año. Italia lo ha retrasado recientemente a 2011, hasta meses antes de la fecha límite impuesta por Bruselas, mientras que Portugal se ha apuntado a última hora al carro español y quiere tener lista la transición a la nueva TDT en enero de 2011.

A diferencia de EEUU, que al parecer se equivocó en su planteamiento de financiación de los nuevos equipos de televisión, como también se equivocó Italia, que dio marcha atrás en sus planes, España, con un Gobierno socialista, ha descartado desde el principio subvencionar a los ciudadanos la transición a la nueva televisión. A cambio, ha tratado de estimular, al menos presuntamente, a la industria.

Sin subvenciones de por medio, el Gobierno español tiene difícil, ahora, justificar un cambio de planes, en forma de retraso, que pondría en peligro la modernización de la incipiente industria audiovisual española.

expansion.com 


Publicado por Mario_30 a las 14:22 | Área TDT | Enviar

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