Una tragedia sobre la que todo el mundo ha oído hablar, pero que nadie conoce realmente. Así define Iker Jiménez la percepción pública del accidente nuclear de Chernóbil, ocurrido en 1986 y cuyas consecuencias están lejos de haber desaparecido.
«Estoy convencido de que muchas de las cosas que ocurren hoy, enfermedades o el cambio climático, tienen que ver con la masa de energía atómica generada aquel día», declara el periodista, que ha pasado cuatro meses preparando este documental que Cuatro emite este viernes.
La cinta incluye filmaciones inéditas y declaraciones de expertos del mundo de la ciencia y la comunicación, como el director de ‘Teleobjetivo’ Baltasar Magro, el entonces director de la agencia EFE Alfonso Palomares, o el reportero ruso Igor Kostin, quien tomó las primeras imágenes del accidente. Como recuerda Iker Jiménez el de Chernobil es un problema que no ha sido resuelto definitivamente ya que el sarcófago que sella el reactor se ha degradado por efecto de la radiación y ha hecho necesario iniciar la construcción de un segundo que envuelva la estructura. «300 toneladas de material radioactivo siguen fusionándose y se saben que existen grietas» -avisa Jiménez- «Además, no se sabe cómo puede reaccionar en caso de un seísmo».
Asegura el presentador de ‘Cuarto Milenio’ que «Chernóbil es la gran historia del siglo veinte jamás contada» y afirma haber encontrado muchas dificultades para realizar este documental. «Hemos encontrado más problemas que nunca, no sólo en la Unión Soviética. Mucha gente nos aconsejó no contar la historia», explica. Según el periodista vasco, el secretismo de la KGB, unido a la voluntad de los gobiernos de no alentar el pánico y a la falta de información fiable sobre los efectos de la radiación hizo que gran parte de la información sobre la tragedia permaneciese oculta. “De Chernóbil sólo se han publicado cuatro libros en todo el mundo”, resalta.
‘La noche del fin del mundo’ también recoge a algunos de los protagonistas menos conocidos del drama, entre ellos los llamados ‘liquidadores’, encargados de la neutralización de los residuos en los momentos posteriores a la explosión, algunos de los cuales fueron sacrificados por el gobierno para contener el desastre. «Es una historia de héroes y villanos», anuncia su director. Si bien el documental contiene «imágenes que no se van a poder olvidar» en palabras del propio Iker Jiménez, se ha evitado mostrar las imágenes de los efectos del accidente en los niños. «No hemos querido ponerlas porque eran horribles», declara Jiménez, que también quiso resaltar la falta de información que existe aún hoy sobre el suceso y sus consecuencias para los afectados. «Es un espejo terrible y maravilloso, que refleja lo poco que sabemos de la vida», afirma.
Futuros reportajes
«Los buenos periodistas te cuentan historias desde un punto de vista personal», declara Fernando Jerez, director de Programación de Cuatro, quien defiende la total credibilidad de la investigación, que califica de «documento periodístico». Además de ‘La noche del fin del mundo’, se espera que Iker Jiménez realice otros cuatro o cinco documentales similares para la cadena. Aunque los temas aún no se han decido, el periodista confiesa que le gustaría hacer al menos uno relacionado con el mundo del arte.
El periodista confiesa que ha encontrado una coincidencia tan impactante entre el acontecimiento y un relato del libro del apocalipsis, que le hizo dudar sobre su inclusión o no, temiendo que provocase el escepticismo del público. Según el periodista vasco, en las escrituras se relata como preludio del fin del mundo la aparición de una estrella de fuego en mitad de la noche, cuya descripción presenta una sorprendente coincidencia con lo ocurrido en la central soviética. En las escrituras a la estrella se la el nombre de Asenjo. En ucraniano, Chernóbil significa asenjo.
Colpisa