Es el resultado de la investigación arqueológica liderada por el profesor británico Mike Parker Pearson, en la que también se han descubierto objetos cotidianos utilizados por los hombres del Neolítico. National Geographic Channel estrenará el domingo 1 de junio, a las 21.00 horas, el documental “Las claves de Stonehenge”, que ofrece la crónica de este hallazgo arqueológico.
National Geographic Society ha presentado hoy en Washington las conclusiones de un estudio arqueológico sobre Stonehenge, liderado por el profesor de arqueología de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) Mike Parker Pearson, que aporta nuevos datos sobre la utilización de la famosa construcción circular de piedra y sobre sus pobladores, y que incluye por primera vez el resultado de los análisis de datación de los restos encontrados mediante radiocarbono.
Las nuevas pruebas de radiocarbono revelan que el yacimiento fue usado como cementerio desde el año 3000 a.c. y que continuó así hasta mucho después de la colocación de los enormes bloques de piedra que forman el monumento, datado en torno al 2500 a.c. Hasta ahora, los arqueólogos habían considerado que sólo se habían realizado enterramientos entre el 2700 y el 2600 a.c., antes de la construcción del mismo. Sin embargo, la investigación de Pearson ofrece pruebas concluyentes sobre el significado de este yacimiento y demuestra que fue utilizado como cementerio durante más de 500 años.
“Ahora tenemos claro que Stonehenge tuvo un carácter funerario en todas sus etapas”, comenta Parker Pearson, quien ha liderado junto a National Geographic el llamado Stonehenge Riverside Archeological Project. “Stonehenge fue utilizado como cementerio desde su construcción hasta su abandono final, alrededor de la mitad del tercer milenio a.C. Los restos de cremaciones de la época en la que se construyó Stonehenge son sólo una parte de los encontrados y pertenecerían a este periodo tardío demostrando que el lugar fue un sitio reservado a los muertos mucho más tiempo del que se creía”, continúa.
Los restos de cremaciones más antiguos que se han analizado –una pequeña pila de huesos y dientes- pertenecen a unas excavaciones cercanas a Stonehenge conocidas con el nombre de Aubrey Holes y datan del 3030 al 2880 a.C. Además, se han hallado otros restos en zanjas cercanas: los de un hombre adulto que habría sido incinerado y enterrado entre 2930 y 2870 a.C., y los más recientes, procedentes de otra excavación situada al norte de Stonehenge, que corresponden a una mujer de unos 25 años de edad. incinerada y enterrada entre 2570 y 2340 a.C., fecha en la que se estima que se colocaron las primeras grandes piedras del monumento.
El próximo domingo 1 de junio, a las 21.00 horas, National Geographic Channel estrenará el documental “Las claves de Stonehenge”, que incluirá imágenes exclusivas de las excavaciones y la crónica pormenorizada de esta investigación arqueológica sobre el significado de uno de los monumentos más enigmáticos de la historia de la humanidad.
Por su parte, la edición española de la revista National Geographic dedicará la portada de su número de septiembre y un amplio reportaje en su interior a este tema. Asimismo, ofrecerá en exclusiva la oportunidad de adquirir el DVD de “Las claves de Stonehenge”.
La investigación de Parker Pearson sobre Stonehenge ha sido la primera en realizar pruebas de radiocarbono a los restos encontrados en las inmediaciones del famoso monumento circular. Anteriormente, en excavaciones de 1950 se encontraron restos que todavía hoy permanecen sin analizar en el Museo de Salisbury, y entre 1920 y 1930 se desenterraron otros 49 restos de cremaciones en las inmediaciones de Stonehenge, que fueron enterrados de nuevo al considerar que carecían de valor científico. Los arqueólogos estiman que hasta 240 personas fueron enterradas en Stonehenge, todas incineradas con anterioridad.
Andrew Chamberlain, compañero de Parker Pearson en la Universidad de Sheffield y experto en demografía de la antigüedad, opina que los restos hallados corresponden a una única familia perteneciente a la élite de la época y a sus descendientes, en lo que podría ser una auténtica línea dinástica. Uno de los indicios que apunta Chamberlain es el contraste entre el pequeño número de enterramientos de las primeras fases del yacimiento y el aumento considerable de los mismos en los siglos venideros, que significaría un natural aumento de la descendencia.
Otro de los elementos que apoyan esta teoría es el carácter monumental del yacimiento. En palabras de Parker Parson “es muy difícil pensar que la gente corriente fuese enterrada en Stonehenge. Más bien todo apunta a la existencia de una élite. Así, los jefes de una tribu del Neolítico no sólo serían los responsables de erigir el monumento, sino que además fueron enterrados allí”.
La investigación arqueológica también se ha extendido a excavaciones en el yacimiento cercano a Durrington Walls con logros igualmente interesantes: se ha fechado el Cursus –una zanja cercana que durante largo tiempo ha desconcertado a los expertos- y se han realizado nuevos descubrimientos sobre la “Cuckoo Stone” y los monumentos de madera situados al sur del yacimiento de Woodhenge.
Durrington Walls – un yacimiento situado a tan sólo 3 kilómetros de Stonehenge- ha sido uno de los centros de interés fundamentales de este proyecto de investigación iniciado hace ocho años. Según la teoría de Parker Parson, Durrington fue construido para albergar la vida de estos hombres del Neolítico en contraposición a un Stonehenge concebido como morada para los muertos.
El año pasado, los arqueólogos anunciaron el descubrimiento de un poblado en el que creen que habrían vivido los constructores de Stonhenge hace unos 4.600 años, agrupados en torno a un monumento de madera que parecía una replica del mítico yacimiento de piedra. Desde 2007, el equipo de arqueólogos ha realizado excavaciones en cuatro yacimientos de lo que podrían haber sido cuatro viviendas de estos pobladores, una de ellas especialmente bien conservada, que han permitido descubrir una pared fabricada con una mezcla tradicional de fragmentos de creta y escayola, el muro más antiguo en este material hallado en Gran Bretaña.
En el interior de estas viviendas – que miden entre los 4,8 y los 5,2 metros-, se han hallado objetos domésticos del Neolítico como herramientas de sílex, un pequeño broche o huellas de la existencia de camas e incluso de un vestidor. En el centro de las casas también se han localizado dos pequeños fosos excavados en el suelo que servían para hacer fuego. “El encargado de cocinar los alimentos lo hacía arrodillado en este lugar”, ha comentado Parker Pearson.
Las investigaciones realizadas este año han llevado al profesor a considerar que el poblado lo formaban 300 casas, en lo que sería el mayor asentamiento de la época en el norte de Europa: “Creemos que estaba habitado por familias, hombres y mujeres con sus hijos, y que todos ellos participaron en la construcción de Stonehenge”.
Sin embargo, el hecho de que no se hayan encontrado restos de animales nacidos en Durrington Walls y sí pruebas determinantes de que se realizaban matanzas de cerdos a mitad del invierno parece concluir que se trataba de un asentamiento estacional.
Además, nuevas pruebas de radiocarbono han permitido averiguar que el Gran Cursus de Stonehenge (una franja alargada de unos 3 kilómetros de longitud) fue excavado entre 3630 y 3375 a.C., es decir unos mil años antes de la construcción del monumento. Para el arqueólogo Julian Thomas, profesor de la Universidad de Manchester, las otras dos zanjas paralelas hacen pensar que se trataba de un espacio de carácter sagrado para los hombres que lo habitaron, cuyo significado exacto todavía se desconoce.
Situado en el mismo eje que el Cursus, la piedra conocida como “Cuckoo Stone” ha sido otra de las grandes revelaciones del año. El equipo de arqueólogos liderado por el profesor Colin Richards de la Universidad de Manchester ha concluido que el achatado bloque de arenisca proviene de este mismo lugar, al contrario que el resto de las rocas de Stonehenge. Para el profesor Richard, durante el Neolítico estas rocas se colocaban en vertical al lado de determinados objetos. El profesor Parker Pearson añade: “Ya hemos visto esto en muchas otras ocasiones y es que la piedra que se utilizaba para excavar se enterraba deliberadamente como parte de un ritual”.
Otro equipo de arqueólogos liderados por el profesor Joshua Pollard de la Universidad de Bristol ha descubierto en el yacimiento de Woodenhenge dos zonas ovaladas y cercadas que encierran dos monumentales estructuras de madera ancladas al suelo por cuatro enormes postes. Pollard está convencido de que “no se tratan de construcciones destinadas al uso doméstico. No sabemos todavía con seguridad cuál era su significado exacto, pero es probable que sirvieran como plataforma en la que se depositaban los cuerpos para su descomposición”.
Para Parker Pearson, la conclusión de la investigación demuestra que “los hombres del Neolítico que habitaron Stonehenge pertenecían a una sociedad mucho más sofisticada de lo que pensábamos”.
“The Stonhenge Riverside Project” es un proyecto financiado por la Sociedad National Geographic en colaboración con el Britain’s Arts & Humanities Research Council, con el apoyo del English Heritage. Entre los directores del proyecto, se encuentran los profesores Mike Parker Pearson (Univ. Sheffield), Julian Thomas (Univ.Manchester), Joshua Pollard (Univ. Bristol), Colin Richards (Univ. Manchester), Chris Tilley (Univ. Londres), y Kate Welhalm (Univ. Bournemouth).
Más información sobre Stonehenge en www.nationalgeographic.com/stonehenge
Nota de Prensa [FOX International Channels (FIC)]