Credibilidad. Es un objetivo indispensable para cualquier ficción que quiera llegar a la audiencia. Para lograrla, las productoras recurren a auténticos profesionales para que enseñen a sus actores a componer sus personajes.
"Nuestro objetivo es que todo en sus acciones sea real. Bueno..., todo excepto las balas", comenta Juan José Moruno, coordinador del departamento audiovisual del Cuerpo Nacional de Policía, algo así como el pepito grillo de la mayoría de los policías de la ficción española.
Tito Valverde, Dani Martín, Pepón Nieto y Diego Martín, entre otros, pasaron por sus manos para hacer creíbles los tiroteos y las detenciones de 'El Comisario', 'Cuenta atrás', 'Los hombres de Paco' y 'Hermanos y detectives'.
El asesoramiento es muy amplio y va desde la revisión de los guiones hasta lo verdaderamente importante: el entrenamiento de los actores. Esa especie de 'Loca academia de policía' abre sus puertas mucho antes de que una serie vea la luz y la duración del curso es muy variable. "Depende de la capacidad de cada actor para asimilar los conceptos", añade Moruno.
Primera asignatura: aprender a esposar. No hay serie policial sin malos a los que detener, así que es muy importante aprender bien este momento.
Segunda asignatura: el tiro. "Manejar bien el arma es fundamental. Se les explican distintas posiciones y se les lleva a galerías de tiro para que conozcan la sensación que se siente al disparar".
A su favor juega el realismo del 'atrezzo', en el que también participa la policía. "Suelen utilizar réplicas de pistolas muy fieles a las auténticas y su funcionamiento es idéntico. Sólo cambian las consecuencias de los disparos".
Tercera asignatura: conocimiento del medio. También se les organizan visitas guiadas por las dependencias policiales que van a retratar y se les enseña el organigrama de su cuerpo. "Y también es decisivo que aprendan algunas expresiones habituales y la jerarquía del cuerpo", insiste.
Sin embargo, y a pesar de todo este entrenamiento, resulta imposible esquivar los errores. "Siempre se cometen, pero lo importante es que pasen lo más desapercibido que sea posible. Hay películas importantes con multitud de fallos garrafales". "De hecho", continúa, "en ocasiones el propio guión requiere saltarse los procedimientos legales para alcanzar los objetivos".
¿Pero cuáles son los más habituales? "Ir con el arma en alto en vez de en la cadera, que es casi lo primero que se aprende en esta profesión, o llevar el dedo fuera del gatillo, que es primordial en este oficio".
Ahora es el turno de la audiencia, que ha de ser la que evalúe a todos los policías de nuestra parrilla.
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