-La Sexta empezó cantando lo de «todo va a cambiar». ¿Realmente cree que ha cambiado algo en TV?
-El panorama televisivo ha sufrido una mutación de modelo y estamos en un proceso que está empezando y hasta que no llegue el apagón no vamos a saber en qué consiste la nueva TV. La campaña nos salió bien porque se ha cumplido todo, y sin crisis, pues las grandes cadenas siguen teniendo resultados económicos muy buenos.
-En aquel entonces se conformaban con llegar a un punto de «share» y ahora están en torno al cinco... ¿Hasta dónde piensa que se puede llegar con la que está cayendo?
-Nuestras previsiones del plan de negocio decían que seríamos rentables en 2010 estando por encima del 7%. Para 2007 calculábamos un 4, por lo que vamos algo mejor.
-¿Se habrían logrado esas cifras sin el fútbol?
-Es imposible saberlo, pero yo creo que no. Para nosotros ha sido un motor esencial y fundamental. Más que por los datos de audiencia es por los valores añadidos, en la antenización, el desarrollo de la cobertura, notoriedad de la cadena...
-En este terreno, ¿Mediapro pone la cara y ustedes se llevan a la chica?
-En esta guerra del fútbol La Sexta está fuera, sólo somos un daño colateral. Firmamos un contrato con Mediapro por tres años y hemos ido adelantando los pagos por un partido a la semana. No hemos incumplido nada y no hay ninguna resolución judicial que aluda a La Sexta. Sólo esperamos que el tema se arregle, que un juzgado nos diga si tenemos que pagar a Sogecable o a Mediapro, pero no dos veces. Le hemos pedido a Sogecable que nos demuestren que los derechos son suyos y no nos han mandado ningún papel que lo atestigüe.
-Las sentencias del fútbol son como las elecciones políticas, que parece que todo el mundo gana...
-El problema de las sentencias es leerlas. Por un lado no son sentencias, son petición de medias cautelares. En la del pasado miércoles Mediapro había pedido que se aclarara el funcionamiento de la resolución y el juzgado dice que por un defecto de forma el proceso debe seguir y Sogecable vuelve a hacer notas a las ocho de la noche, para que se publique en sus medios, con victorias judiciales absolutamente falsas. Me parece una falta de respeto absoluto inventarse resoluciones judiciales.
-¿Sigue existiendo ese «imperio del mal» al que aludía José María García al referirse a Prisa?
-Creo que hay una guerra empresarial por los derechos del fútbol futuros y que se utilizan todos los recursos posibles. La novedad, cosa que no es tradición de Prisa, es que ahora utiliza su medios como agentes de propaganda empresarial, no como periodistas, publicando noticias falsas, manipulando su información y engañando a sus oyentes. Cada uno se retrata en esta vida. A mí, que he trabajado ahí durante más de una década, me resulta triste verlo.
-Curiosamente las dos partes implicadas dicen que son amigos del Gobierno.
-Nosotros hemos negado el tema de amistades, y nunca hemos hecho una llamada o presión a nadie. Creemos que sólo es un tema empresarial, politizarlo es ridículo. No creo que el Gobierno pueda hacer nada.
-Si La Sexta se quedara con la Fórmula 1, ¿quedaría en entredicho el tema de la transparencia de las subastas de Mediapro?
-Es evidente que la subasta de la F-1 será limpia y que ganará el que más dinero ponga encima de la mesa. No cabe otra posibilidad y entendería que si existieran irregularidades te pudieras ir a Competencia. Es una cuestión puramente económica. También se decía que los programas de Globomedia desaparecerían de las cadenas y todas siguen trabajando con esta productora.
-La gente se pregunta de dónde sacan tanto dinero...
-Parece que somos una empresa que haya nacido ahora. Nuestro potencial económico es el más público de toda España. Nuestro dinero viene de la TV y mientras que otra gente se ha dedicado a llevarse a casa el dinero nosotros hemos cometido la estupidez de invertirlo en televisión.
-Supongo que lo peor de todo es que aún hay zonas donde no se ve La Sexta...
-Los datos que tenemos dicen que se ve en analógico, sin TDT, en el 86,9% de la población. Puede que haya sitios donde es imposible y en otros donde la gente lo intentó, cuando no habíamos desarrollado la cobertura y ahora sí se puede ver. Cualquier ayuntamiento que tenga un problema nos tiene que llamar y buscamos la solución.
-¿También es tan proclive a la TDT de pago?
-Ahora mismo se están mezclando temas. O la TDT incluye la televisión de pago o no tiene ninguna posibilidad de salir adelante. Esto lo sabe todo el sector, la administración y los operadores. No hay ningún país del mundo donde esto suceda y en todos los europeos se acepta la TDT de pago. Sólo hay tres líneas operativas, buscar para la TV pública otras vías que no sean la publicidad, dar entrada a modalidades de pago y trabajar en la mejora de la calidad de la señal.
-En una cadena como esta, ¿los informativos, más que bandera de la misma son una «lacra»?
-No. Para cualquier operador son un deber casi social. Sí son de los productos menos rentables en TV y si se hacen es por convicción, pero somos un canal modesto y entendemos que los informativos tienen que ir equiparados a ese estandar de TV.
-Tranquilízeme asegurando que seguirán sin emitir corazón...
-Sería absurdo cambiarlo y un trago muy duro para quienes hemos promovido la cadena. Es lícito que se haga, pero no es nuestro espíritu y además hemos encontrado fórmulas de éxito con un estilo de TV original, crítico y basado en el humor.
La Razón
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