El grupo tecnológico ONO finalizará después del verano un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que supondrá la salida de 785 empleados, a los que la empresa ha añadido numerosas bajas por distintos conceptos hasta reducir su capital humano en un 40 por ciento, superando los 2.000 despidos del total de 5.000 asalariados con los que contaba hace un año. Así, bajo el manto del ERE, el grupo está cerca de triplicar las bajas recogidas en el expediente, según el Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones (STC).
Esta operación incluye una notable reducción de las instalaciones de Andalucía, puesto que la intención es centralizar las operaciones en Madrid y Barcelona, con lo que las plazas andaluzas quedarían como meras delegaciones. En la región, el ERE recoge la salida de, al menos, 65 trabajadores de la central sevillana y de otros 50 como mínimo en las distintas plazas andaluzas, si bien los sindicatos y los propios empleados elevan considerablemente esa cifra con despidos al margen del expediente.
De momento, al menos 25 empleados de Cádiz (Cádiz capital, Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Algeciras) han sido trasladados a la capital hispalense para ocupar algunas de las plazas de los trabajadores despedidos.
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