Si la llamada «guerra fría» entre los países del Este y el Oeste en Europa finalizó hace unos años, ahora el resultado del festival de Eurovisión desata un nuevo conflicto que se ha denominado: «la guerra roja». Los ciudadanos de los países nórdicos, seguidores incondicionales del eurovisivo concurso, se han levantado del sofá en busca del hacha con la que poder cortar la cabeza de los responsables de las televisiones públicas de sus países, porque consideran que el certamen de este año ha sido un «festival de circo», «ejemplo de nepotismo socialista», «política de cuñados» y «un tongo en toda regla».
Nuevas reglas o retirada
De sobra son conocidos los rumores, nunca confirmados, de la existencia de «apaños» en las votaciones, pero que los países del Este votaran tan descaradamente y en bloque a sus vecinos, con los que además nunca se han llevado bien, ha hecho rebosar el vaso de la tolerancia de los occidentales nórdicos que piden a gritos nuevas reglas o retirarse del concurso. Pero el sueco Svante Stockselius, productor ejecutivo del festival, no comparte la opinión de sus paisanos y echando más leña al fuego, acusa a los escandinavos de introducir la «política familiar» en las votaciones. «Es cierto que los países limítrofes se votan unos a otros, pero donde más se ha visto es en Escandinavia» dijo el directivo al diario sueco Aftonbladet.
Y las cosas están que arden porque los más exaltados finlandeses, molestos también por la invasión de «gays» que acudieron al festival como participantes o público, hasta han llegado a las manos en trifulcas callejeras. Lo peor es que no falta quien acusa a los organizadores de «venderse» a las mafias del Este que controlan las compañías del voto telefónico. Otros apuntan más a la política y dicen que es la maniobra de la típica «cortina de humo de gobiernos socialistas». Ganando un país con conflictos internos y vecinales, se desvía la atención de los ciudadanos.
Eurovisión desató de nuevo la polémica pero esta vez, la «guerra roja» no ha hecho más que empezar. Los que se frotan las manos son los directivos de las televisiones que no ganaron porque el año que viene no tendrán que pagar.
La Razón