Pepa Bueno ha vuelto a la normalidad. Dos semanas después de viajar a Teherán para entrevistar en directo y en exclusiva al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, en ‘Los desayunos de TVE’, la periodista extremeña continúa trabajando para que el “rigor” siga siendo el sello de la tertulia política que dirige y presenta en La Primera desde septiembre de 2004.
En la que es la primera entrevista que se hace fuera de España para ‘Los desayunos...’, espacio que se impone a ‘La mirada crítica’ de Telecinco y ‘Espejo público’ en Antena 3, Bueno tuvo que cubrirse la cabeza ante el político para hacer su trabajo.
PREGUNTA: El pañuelo blanco ha hecho correr ríos de tinta.
RESPUESTA: Sabía que iba a pasar, que iba a quedarse la anécdota, pero esa es la cruz del periodismo. Ponerme el velo era algo incuestionable, un condicionante. Sólo lo tuve que llevar unas horas, pero no te puedes olvidar de las mujeres que no tienen opción y tienen que llevarlo siempre.
P: ¿Fue suya la propuesta de entrevistar a Ahmadineyad?
R: No. La posibilidad surgió por una gestión que hicieron los responsables de ‘Informe semanal’ para un reportaje. Pensé que como era una mujer quizá no aceptaban, pero no hubo ningún problema.
P: Fuera de cámara ¿cómo fue el encuentro con el presidente iraní?
R: Muy protocolario. Nadie preguntó de qué íbamos a hablar y no hubo un cuestionario previo. Cuesta definirle, con nosotros fue muy cortés, educado y muy, muy protocolario. Teníamos que hacer un programa de televisión, no había espacio para la intimidad. Además, yo estaba pendiente de la traducción, sus respuestas, el directo, lo que se traducía en mucha tensión.
P: La lista de peticiones para entrevistarle es larga, y usted fue la elegida.
R: He sido la primera periodista occidental a la que veía. Soy consciente de lo excepcional de la situación. Cuando acabamos, dio las gracias y se fue con su séquito.
P: El presidente de Irán acapara las portadas de los medios internacionales, lo que hace que todos tengamos una imagen muy estereotipada.
R: Cierto. Lo que sí puedo decir es que me miró a los ojos todo el tiempo.
P: ¿Habrá más entrevistas de este tipo en ‘Los desayunos...’?
R: Me gustaría repetir y a mis jefes creo que también. Fran Llorente –director de los Informativos de la televisión pública- está muy contento con el resultado y Luis Fernández –presidente de la Corporación RTVE- me llamó a Teherán para felicitarme.
Un ‘bombón’
P: Lleva más de dos años y medio al frente de ‘Los desayunos...’ y muchos siguen relacionando su nombre con ‘Gente’, veterana revista a la que estuvo vinculada ocho años como subdirectora y presentadora de los sucesos.
R: Le estoy muy, muy agradecida a ‘Gente’ porque me enseñó mucho sobre la condición humana y también a sentirme familiarizada con la cámara. En ‘Gente’ aprendí a resolver en pantalla, me hace feliz que funcione tan bien.
P: Pero la vuelta a la información política pudo más.
R: Es que me gusta mucho. Creo en el formato de ‘Los desayunos...’, una fórmula que te da mucha libertad. Es un bombón de programa, lo que pasa es que yo estoy permanentemente insatisfecha. Soy muy crítica y siempre me veo con fallos.
P: Su programa es el que manda frente a la oferta de las privadas.
R: Tanto ‘La mirada crítica’ como ‘Espejo público’ son muy buenos productos. En televisión hay mucho nivel y calidad, hay que pelear cada día. Si supiera la respuesta de la audiencia, sería la dueña de la tele. No sé por qué un espacio tiene más éxito que otro, pero sí que el rigor y la pluralidad son objetivos básicos de ‘Los desayunos...’. Y también es prioritario hacer un programa que sea útil a la audiencia.
P: Siempre hace hincapié en la separación entre información y opinión.
R: Hago ese esfuerzo porque creo que es mi obligación diferenciar claramente hasta donde llegan los hechos y luego lo que es opinable. Cuando se mezclan los dos conceptos, el espectador se da cuenta porque es muy listo.
P: De sus invitados, ¿quién le ha causado mejor impresión?
R: El teólogo nonagenario Enrique Miret Magdalena. Ha venido varias veces al programa, pero la primera vez hizo gala de una inteligencia y seriedad...
P: También las ha tenido tensas.
R: Claro, pero intentamos mejorar la segunda vez que vienen.
Otras necesidades
P: ¿Cómo se lleva con sus tertulianos?
R: Son compañeros, hay complicidad, aunque en ocasiones hay que tener mano dura. Les veo muy pegados al terreno, tienen mucha información y debaten con argumentos. Ya sé que la tensión vende, pero lo que me interesa es el intercambio de ideas.
P: ¿Qué le parece que les llamen ‘todólogos’?
R: Es un término injusto. Cuando no saben, lo dicen. Cuando hablamos de un tema del que no tengo ni idea, no me da verguenza decirlo.
P: En más de un ocasión le ha saltado la noticia en directo
R: Es cuando echas mano de las tablas y todo el equipo se moviliza. Formo parte de ese grupo de profesionales privilegiados que damos la cara por muchos otros. El equipo del programa es muy sólido, siempre está cubriéndote las espaldas.
Nunca sacrificaré el rigor para tener más seguidores ni tampoco voy a dar una noticia sin estar segura por ser la primera en lanzar la información. No estamos aquí para ser competitivos, sino para contar verdades.
P: Pocos ponen en duda la calidad de estos espacios, situación que no se da en otras franjas.
R: El ‘prime time’ tiene unas reglas difíciles de saltar. Las necesidades de la noche no tienen nada que ver con las de las mañanas.
P: ¿Enchufa mucho la televisión?
R: He sido muy consumidora de televisión, pero ahora tengo un horario muy canalla, sólo veo los informativos. Lo único malo del programa es el horario, hay que ser muy disciplinada.
P: ¿Le hubiese gustado presentar las dos ediciones de ‘Tengo una pregunta para usted...’?
R: No me lo he planteado. Es otro bombón de programa. Estoy encantada con el pelotazo, ha demostrado que la política interesa que a la gente le entusiasma
hablar con sus dirigentes.
Colpisa