Aguantó como un jabato y se despidió con entereza. Pedro Barthe (Barcelona, 1954), licenciado en Ciencias de la Información, periodista de TVE desde hace 33 años, locutor de baloncesto desde casi siempre, retransmitió ayer su último partido, el 1.200, el Real Madrid-Pamesa. Hoy ya es uno de los 4.150 despedidos de RTVE.
-- Se va, le echan, le despiden, le jubilan, le prejubilan, cómo lo deja?
--Si quiere que le diga la verdad, aún no lo sé. No me han dado una explicación coherente. Han hecho una negociación extrañísima y, de pronto, sales en una lista y estás en la calle. Me han fusilado en Madrid por el artículo 21 y me llega la prejubilación. Pero, que yo sepa, a mí me han echado, como mínimo que no digan que es una prejubilación voluntaria. De voluntaria, nada. Yo no he tenido posibilidad alguna de quedarme. Y, además, quedarme para qué?, si nadie me hablaba, si no me dirigían la palabra, si desde que regresé a Barcelona, tras dejar de ser director de Deportes en Madrid, no he recibido ni una llamada, ni una!. Mejor así, sí, pero, por favor, que no digan que es voluntario. Sobre todo eso.
-- De quién es la culpa?
--Supongo que de todos y de nadie. Aunque puedo asegurar, aunque sea difícil de creer, que los que menos culpa tienen son los trabajadores de TVE. Esta ha sido la televisión del que mandaba y la gestión ha caído siempre en manos de gente ajena a la casa. La casa les importaba un bledo. Supongo que los números, también. Así que, cuando ha habido que cuadrar los números, lo más fácil ha sido despedir a 4.150 trabajadores sin mirar ni quiénes eran, ni qué trabajo hacían, ni si eran o no útiles. Solo han mirado la edad.
-- Teme por lo que ocurra en TVE tras esta salida masiva de trabajadores de toda la vida?
--No estoy ni decepcionado, ni cabreado, ni siquiera enfadado. No soy tan iluso como para pensar que nos encontrarán a faltar. Ni hablar! Nadie es imprescindible. Pero esta es la única casa en la que la experiencia, muy valorada en otras profesiones, aquí no sirve de nada, no vale nada. Y eso sí duele. De aquí se van los mejores técnicos de sonido, del control central, de realización, de todo. Los han puesto de patitas en la calle como a mí. No hay continuidad. Hay una ruptura. Pero, sabe qué, ya se apañarán. De mí no han querido saber nada. Y a fe que lo he intentado.
-- Le hubiese gustado ser aún más útil, ayudar algo más?
--Poco o mucho, he puesto mi granito de arena en algunas cosas de TVE y aún me creía con fuerzas e ilusión para seguir haciéndole. La verdad es que este año con Romay, Creus y las chicas nos lo estábamos pasando muy bien en las retransmisiones. Pero, insisto, no han querido saber nada de mí. Pero si han cerrado la compra de derechos del tenis y las motos, que hice yo, sin llamarme! Algo les hubiese podido aconsejar no?, pues no, nada.
-- Cómo le ha tratado el mundo del deporte estos meses?
--Muy bien, como siempre, como toda la vida, como si fuera uno más. He tenido la sensación de estar haciendo una gira de despedida sin saber, a ciencia cierta, cuándo saldría mi nombre en la lista. Los trabajadores de TVE me han mostrado un gran afecto, que les agradezco. Otra cosa son los ejecutivos de la casa. Esta ha sido siempre una casa muy impersonal. Esta casa no tiene alma. Estos días he estado pensando mucho en esa estrofa de Serrat que dice: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".
La Voz de Asturias