Durante tres décadas, Don Imus ha logrado convertirse en una de las grandes estrellas de la radio en Estados Unidos sirviendo una generosa dosis de mala uva a primera hora de la mañana. Un estilo radiofónico de permanente y cruel provocación, especializado en insultos y diatribas, que han convertido a su programa «Imus in the morning» en una especie de icono mediático para cierta audiencia nacional. Pero toda esta carrera multimillonaria de pontificación con base en Nueva York ha llegado a un forzado y abrupto parón.
El miércoles de la semana pasada, este «cowboy» multimedia se ha caído aparatosamente del potro de la incorrección política al referirse a las jugadoras del femenino de baloncesto de la Universidad de Rutgers como «nappy-headed ho». Una malsonate expresión claramente racista y sexista que podría traducirse como «mujerzuelas de pelo erizado».
Lenguaje especialmente ofensivo ya que la mayoría de ese equipo ganador de Nueva Jersey está compuesto por estudiantes afro-americanas.
La bronca por los exabruptos de Don Imus ha ido multiplicándose hasta que el lunes por la noche, las empresas responsables de su programa -CBS en su versión de radio y el canal MSNBC en su modalidad televisiva- han decidido sancionar al locutor con dos semanas de suspensión. Pero sin llegar hasta el cese fulminante que solicitan con vehemencia toda clase de grupos, activistas y comentaristas que a estas alturas consideran intolerable el uso en Estados Unidos de ofensivo lenguaje racista al margen de parámetros periodísticos de libertad de expresión.
El forzado silencio de Imus comenzará el próximo lunes. Sin que hayan servido de mucho sus esfuerzos por disculpar su desagradable verborrea. El locutor, que se ha justificado como «una buena persona que ha hecho una cosa mala», se ha embarcado en una especie de paseíllo penitencial con múltiples entrevistas explicativas, incluido un tenso cara a cara en el programa de radio del reverendo Al Sharpton, combativo líder afro-americano. Foro en el que la estrella en apuros ha cometido el error adicional de referirse a los negros con la distante expresión de «esa gente».
A partir de ahora, Don Imus, apodado cariñosamente por sus seguidores como el «I-man», se ha comprometido a hacer menos bromas primarias e invitar a un mayor número de minorías raciales a su programa. Además, Imus se reunirá con las ofendidas jugadoras de baloncesto para disculparse en persona.
ABC