El protagonista de 'Los Serrano', Antonio Resines, ya era un viudo con hijos sobre el guión cuando se casó con Lucía (Belén Rueda) en esta comedia de largo recorrido. Pero la nueva viudez, el revulsivo que han buscado los creadores de esta serie de Telecinco producida por Globomedia ante la marcha de la actriz, sí que le ha calado de una forma real. Después de cuatro años de trabajo con su compañera, la echará de menos. Recuerda que es la segunda vez que se mata en una comedia española a un personaje después del sonado fallecimiento de Chanquete ('Verano azul'). Y «egoístamente» reconoce que le va a faltar un gran apoyo en las tramas.
-¿Cómo se encuentra el viudo de España?
-Son sensaciones contradictorias. Personalmente me ha dado mucha pena que se vaya Belén y en la serie resulta complicada la continuación sin un papel tan importante como el de ella. Pero parece que al público le sigue interesando la historia. Yo hubiese preferido que siguiera Belén, incluso egoístamente por la trama de 'Los Serrano'. Pero son cosas que pasan y no hay que darle más vueltas.
-Matar a un protagonista es un recurso habitual en las series de ficción, en Estados Unidos están más acostumbrado. Pero en una comedia se digiere peor...
-Que yo recuerde el único precedente aquí es Chanquete. Es muy raro que en una comedia maten a un protagonista. Por un lado ha sido un revulsivo, como se ha demostrado con la expectación por el capítulo en que muere Lucía. Ahora veremos si sigue interesando la vida de un hombre dos veces viudo en la misma serie.
-¿Le van a buscar una novia?
-No lo sé. Me imagino que algo habrá, pero de momento estoy en pleno duelo.
-¿Cuál es el secreto para que una serie sea tan longeva?
-Yo creo que se debe a que es una comedia que aborda con naturalidad los temas familiares. A la gente le interesa lo que les ocurre a los personajes porque se ven reflejados en ellos. Por un lado los adolescentes, por otro las mujeres y los hombres... Fue uno de los aciertos desde el principio. Ahora bien, es muy difícil conseguir entretener y tocar un poco la fibra sensible. Esto no son churros, no digo que sea como trabajar en la mina pero resulta dificilísimo mantenerse.
-Una buena parte de los estrenos en ficción fracasan o tienen menos audiencia que las series veteranas. ¿A qué lo atribuye?
-Es que es muy difícil acertar. En Estados Unidos, de 300 proyectos se hacen diez pilotos y salen al aire cuatro historias. No estamos en el mismo nivel, pero es normal que solo salgan dos o tres títulos. Además, ahora hay muchas formas de ver la tele. Hacer algo más de un 20% es muy meritorio.
-¿Cómo encuentra la ficción española? ¿Tendría que subir un peldaño más?
-Yo creo que técnicamente estamos en un nivel bastante alto, de notable. Pero me siguen faltando buenas comedias, porque las series sobre profesionales (de policías, médicos) están bien cubiertas. Hacer una buena comedia, fresca y atrevida, es muy difícil.
Buen ambiente
-¿Cuatro años en 'Los Serrano' le llega a cansar?
-Para ser sincero acabas la temporada destrozado. Es como si hicieses todos los días una película porque intentamos realizar nuestro trabajo lo mejor posible y llegas a agotarte mentalmente. Pero, por otro lado, estoy contento del grupo que formamos, tanto técnicos como actores, todos son buena gente. Se genera muy buen ambiente.
-Los hombres de 'Los Serrano' ¿no serán un poco planos y algo simplones? ¿Cree que sus perfiles pueden trasladarse a la realidad?
-Cenutrios es la palabra. Santiago (Jesús Bonilla) es el más burro, pero de gran humanidad. Pero 'Los Serrano' no es un documental ¿eh!, hacemos sociología, aunque un poco barata. Mi papel es el de buena gente, tengo más estudios que los otros, pero soy un desastre, muy inseguro. Todo está exagerado, pero esos personajes existen en la vida. Creo que los hombres somos así. ¿Que chillamos mucho? No hay más que ir a un bar. La chicas son el contrapunto y salen mejor paradas.
Colpisa