En el programa, emitido por una cadena francesa, dos ex ladrones aleccionaban sobre seguridad
El 18 de febrero de 1976, Roger Gicquel abrió el telediario de TF1 (una de las cadenas públicas de Francia) con esta frase lacónica e impactante: "Francia tiene miedo". Treinta años después, la televisión del Hexágono volvía a ponerse al servicio del pánico.
La cadena privada M6 ideó un programa en el que dos ex ladrones daban lecciones de seguridad a los espectadores para que "aprendieran a proteger sus viviendas".
El programa, SOS Cambriolage (SOS Robatorio), despertó una gran polémica en el país vecino, hasta tal punto que, debido al escándalo provocado, y tras la protesta de un sindicato policial, que lo consideraba "una auténtica apología del delito", la cadena lo retiró esta semana de su parrilla.
El formato, copiado de la BBC británica, donde tiene un gran éxito, comenzó a emitirse el pasado diciembre.
Según M6 la idea era que Francis y Zem, dos ex ladornes "que a día de hoy han dejado atrás su pasado", pero que "conocen todos los trucos utilizados por los atracadores" se pusieran "al servicio" de las familias francesas.
Los ladrones ofrecían su savoir-faire por todos los rincones de Francia. Francis y Zem escogían una casa o piso y ayudaban a las familias a identificar los problemas y fallos de seguridad de sus viviendas. Para ello, de acuerdo con los propietarios, y bajo su mirada incrédula, Francis vaciaba el domicilio de todos los objetos de valor.
Queja policial
Tras el shock inicial, ambos ladrones restituían el orden a la par que predicaban consejos simples y a veces sorprendentes para desanimar las tentativas de los verdaderos ladrones.
El Sindicato General de la Policía protestó ante el Consejo Superior de lo Audiovisual, el organismo de control de la televisión en Francia, que se dirigió a M6 para que retirara la emisión, que en su opinión convertía en banal el robo y mostraba técnicas para cometerlo.
Según el organismo, el programa destacaba más la responsabilidad de las víctimas en los robos que su carácter delictivo.
Diario ADN