La Administración cree sin embargo que esta tecnología se valora «muy positivamente»
La botella medio llena o medio vacía. Según quien analice los datos, el primer aniversario de la Televisión. Digital Terrestre es un éxito o un fracaso. La Administración se apunta a la primera teoría, mientras que consumidores, fabricantes de equipos y, sobre todo, operadores televisivos, consideran que se ha adelantado poco y hasta ven con dificultades el apagón analógico de 2010. Para el secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Francisco Ros, los datos de que dispone el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio son «alentadores».
Esas cifras de las que habla el secretario hacen referencia a que más de tres millones de hogares (que equivaldrían a unos nueve millones de ciudadanos) tienen acceso ya a los 20 canales de la TDT que prometió el Ejecutivo, a través de distintas tecnologías (casi 1,5 millones a través de operadores de cable y los 300.000 de Imagenio). Según afirma Ros en «Tele Satélite», esta elevada penetración de la nueva televisión se debería «al exitoso proceso de adaptación de las antenas terrestres colectivas».
En este sentido hay que tener en cuenta que desde noviembre del pasado año ya se han adaptado unos 300.000 edificios, si se suman los 200.000 antiguos y los más de 100.000 parcialmente adaptados, desde su construcción. Con este panorama, cerca de 5,5 millones de hogares estarían preparados para recibir la nueva televisión, lo que supondría una tercera parte de los existentes en nuestro país.
Medidas de apoyo
Eso sí, lo que para Industria es el 20 por ciento de hogares que pueden ver la nueva oferta, para las cadenas generalistas, según UTECA, es el 12 por ciento. Su presidente, Alejandro Echevarría, dejó claro la semana pasada que «sin un plan ambicioso no llegamos al apagón en 2010 porque faltan 12 millones de hogares, y es un contrasentido que se nos exija al sector privado aumentar la cobertura». UTECA ha reclamado al Gobierno que obligue a que todos los televisores que se fabriquen sean digitales y estén preparados para recibir la nueva señal y que se aprueben subvenciones para la compra de decodificadores y adaptación de antenas.
Por otra parte, la asociación que engloba a todas las cadenas generalistas aboga por un «plan renove» de los televisores», consciente de que esa medida ha resultado exitosa en otros países europeos. En Italia, por ejemplo, el Ejecutivo gasta 130 millones anuales de ayudas para nuevos equipos.
Pese a las opiniones disconformes de las cadenas, el Gobierno sigue pensando que todo va bien. Así, Francisco Ros insiste en que «los datos con los que contamos demuestran que los ciudadanos valoran muy positivamente la nueva televisión y que cada vez apuestan más por ella, aunque somos conscientes de que todavía queda camino por recorrer». De ahí precisamente el acuerdo económico de colaboración firmado en junio entre el Ministerio de Industria y la Asociación para la Implantación y Desarrollo de la TDT (Impulsa TDT, que está integrada por los radiodifusores de ámbito español, RTVE, Telecinco, Sogecable, Antena 3, La Sexta, Net TV, Veo Television, la FORTA y Abertis), que tiene como principal objetivo llevar a cabo actuaciones conjuntas o coordinadas para el impulso de esta tecnología. El convenio contemplaba una inversión total de 18 millones de euros en el ejercicio 2006, cantidad que aportan entre las dos partes y fruto del mismo fue la campaña publicitaria, de 4 millones de euros, que se puso en marcha en octubre para informar a los ciudadanos en televisión de las ventajas de la TDT. En este mes de diciembre tendrá su continuidad en prensa escrita, tanto nacional como autonómica, radio e internet. También está en curso la creación de un Observatorio de la TDT como referente de la información y análisis de los indicadores de la transición a esta tecnología.
Mientras, la industria asegura haber puesto en el mercado producto suficiente y que si no se venden más descodificadores (a 30 de junio de 2006 se habían vendido un total de 1.948.000 aparatos) se debe a que las cadenas no han promocionado servicios de valor añadido. A principios de año, tras la anterior campaña navideña, las ventas ya habían superado el millón de receptores.
La Razón