Hay programas que no necesitan publicidad ni el respaldo de los audímetros para calar en el público. El boca a boca hace crecer a ‘El intermedio’, la actualidad satírica que analiza El Gran Wyoming a diario en La Sexta.
Vuelve a ser el comunicador ingenioso y mordaz de sus primeros tiempos. Se ha levantado del tropezón en TVE-1 con ‘La azotea’ y en su nueva aventura no deja títere con cabeza, incluida la monarquía, en su afán de provocar la hilaridad del público.
Pregunta: Resurge como el Ave Fénix de sus cenizas, tras el batacazo en TVE.
Respuesta: Ciertos comentarios me atribuyen que yo dije que la culpa de aquello fue de los guionistas de ‘La azotea’. No era responsabilidad de ellos, que son amigos míos y buenos profesionales, fue mía, que fui un necio. ¿Por qué antes fracasé y ahora no? Nunca se sabe; ocurre como en el cine, cuando un director que gana un Oscar y en la siguiente película se pega una leche. Con los mismos elementos sale algo bien y luego mal. Sé que es un tópico, pero ‘El intermedio’ es una labor de equipo, de guionistas, aunque yo capitalizo el éxito y el dinero. El trabajo lo ponen los compañeros porque en eso soy muy genero.
P: Siempre dice que nunca se plantea ser el primero de la clase, el profesional de más audiencia. Eso debe de dar tranquilidad a la hora de afrontar la competencia en televisión.
R: Sobre todo, no tengo espíritu competitivo. No lo paso mal si no soy el primero. Eso no quiere decir que no me guste el éxito, que también me hace ilusión, pero yo tengo alma de medalla de bronce. He tenido compañeros que iban por delante de mí y les he tenido que consolar porque bajaban medio punto. El programa está ahora en un 2%, y si fuera un hombre de grandes aspiraciones buscaría una catapulta hacia otras metas. No. Lo que estoy haciendo ya es mi meta, no una transición.
P: Es usted un azote satírico. No deja títere con cabeza, incluida la monarquía.
R: La monarquía es un tema recurrente en este programa, pero se trata con respeto.
P: Sin embargo, es el único programa que mantiene una sección dedicada a las cuitas de los monarcas. Parece que es una institución intocable.
R: En el programa ‘Spiting Image’ del Reino Unido, en el que salía la familia real británica todos los días, un día emitieron imágenes del rey Juan Carlos. La serie se emitía también en España, pero ese capítulo no lo dieron aquí. En España estamos muy pendientes de lo que decimos de cara a un ascenso, somos un país de pelotas. Aquí la democracia todavía es un suceso reciente y somos mucho más proclives a reírnos de los compañeros que de los señoritos y los jefes.
P: ¿Con el humor se pueden decir cosas muy serias?
R: Yo creo que sí. De ahí que en determinadas épocas desaparezcan los programas satíricos por arte de magia. Aquí, entre la clase política, cualquier persona que es elegida para un cargo se otorga a sí mismo un halo de solemnidad que nadie le ha dado. En lugar de administradores de la finca se convierten en los propietarios. Los españoles somos muy poco dados a la autocrítica y al sentido del humor. Sí tendemos al cachondeo; es decir, reírnos de los demás.
El humor y el poder
P: ¿Este programa se podría haber emitido durante el gobierno del PP?
R: Yo tenía uno de este tipo (CQC) y lo quitaron. Dijeron que el formato no era bueno y en cuando perdió las elecciones el PP lo volvieron a poner. Era una época de demasiada agitación: el ‘Prestige’, la guerra de Irak...
P: Jimenez Losantos tiene un muñeco propio en el programa, pequeñito y con una corbata con los colores de la bandera española. Le está convirtiendo en un personaje...
R: Le convertimos en un personaje de ficción, que es más bonita que la realidad. Pero la realidad existe. ¿Qué me parece él? Yo es que no le creo. Cuando dice que la Guardia Civil y el Ejército están detrás del 11-M no le creo. Nunca pensé que con mis 50 años, y dada mi naturaleza política, me iba a ver defendiendo al Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional de ataques de la derecha. No lo sospeché en ninguno de mis sueños.
P: ¿Cómo ve la evolución de la televisión?
R: Mal. Si vas viendo los personajes que provocan los picos de audiencia es terrible. Lo qué no sé es si la situación es recuperable o estamos abocados a subproductos.
P: Y el país, ¿ha cambiado en los últimos años?
R: La calle es más lenta que las legislaciones. En este país siempre hay opiniones muy enfrentadas. Cuando ganan unos la otra España está de mala leche y viceversa.
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