Al Follonero le han ascendido y le han hecho co director, Raúl Cimas sigue siendo un desastre pero le han traído un compañero con el que entretenerse. Hasta El Neng ha madurado en estos tres años de «Buenafuente» y se va a aventurar a pedir una «hipoteca con su 6% TAE incluido».
Lo único que no ha cambiado con respecto a la temporada pasada es que Fernando Alonso sigue sin poder ir al programa, una obsesión con la que el propio Buenafuente asegura que «sueño casi todas las noches».
Aunque su plató está en Barcelona, Andreu tuvo el detalle de dejarse caer por Madrid para presentar su tercera temporada en Antena 3, que promete ser más gamberra todavía que las anteriores.
La incorporación de Pablo Carbonell, un comando callejero de actores dispuesto a liarla allá por donde vayan y la búsqueda incansable de personajes curiosos son algunas de las novedades de esta nueva entrega de «Buenafuente».
Lo que siempre quiso saber...
Además de hablar sobre el programa, el humorista catalán y su escudero Jordi Évole, más conocido como el Follonero, resolvieron las dudas más frecuentes sobre el programa, como por ejemplo si es verdad que Buenafuente no sabe quién es el invitado sorpresa: «De verdad que no lo sé, si lo supiera no tendría gracia, igual que tampoco sé cuando va a intervenir el Follonero». Eso sí, el «truco» para que no coincidan es que «el invitado viene a última hora, incluso a veces cuando ya ha empezado el programa, y no hay que estar vigilando a Andreu, porque lo tenemos controlado a través de las cámaras», explicó Évole.
Las fotografías robadas del propio Buenafuente y el guionista que ha captado el ex ministro Montilla también fueron temas tratados ayer. Con respecto a las primeras, manifestó su malestar «ante la desprotección que sufrimos los que nos llaman famosos». Un mundo del que huye, incluso profesionalmente, por eso nunca entrevista a gente del corazón: «No los sé entrevistar, bueno en realidad no sé entrevistar. Soy mal periodista, pregunto todo, menos lo que hay que preguntar». Mientras que en referencia a lo de Montilla aprovechó para dar «un coscorrón a los periodistas, porque en realidad ese guionista hacía un año que ya no estaba con nosotros».
Además de Fernando Alonso -no van a parar hasta que consigan que vaya al programa-, otra de las «espinitas» que tienen son los jugadores del Barça, que también se están resistiendo a ir al programa «aunque se entrenen a 20 minutos de nuestro plató. Sólo ha venido Eto’o y porque salió de él», comentó Buenafuente.
Buenafuente puede que sea uno de los pocos presentadores que no mire, ni siquiera de reojo, las audiencias del día anterior: «No quiero irme por la noche pensando que he hecho un buen programa y que a la mañana siguiente me baje la moral un numerito, por eso prefiero no verlas. Les pido que no me las manden, pero a veces no pueden evitarlo y acaban dándome el disgusto».
De todas formas, Andreu Buenafuente insistió en que «nos tenemos que poner el chip de que los números no son los de hace dos años y que el pastel se está repartiendo. Ahora el 20 es muy buena cifra y antes sonaba a crisis».
La Razón