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Frecuencia Digital

lunes, 08 de mayo de 2006
Julio César Iglesias: "Quiero que los oyentes sientan que les alegramos la mañana"

ImagenSu voz es un clásico de las ondas públicas, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. A pesar de haber coqueteado con la Cadena Ser y encargarse durante seis años de dirigir Los desayunos de TVE, se siente elegido por el medio en el que trabaja. Desde hace dos años se encarga de dar los Buenos días a los oyentes de RNE.

¿Cómo ve el panorama radiofónico actual?

La radio está en un buen momento y ha descubierto sin pretenderlo su propio escenario. Hay situaciones y profesiones que son incompatibles con cualquier otro medio que no sea éste. En los últimos años he tenido que viajar con el programa Buenos días a muchas provincias españolas y me he encontrado con ese tipo de oyente fiel al que si le damos un trabajo bienintencionado y preferiblemente bien hecho, siempre está ahí. Y cuando llega, llega para quedarse.

¿Qué diferencia a la radio pública como la que usted trabaja de la privada?

Más que entre pública y privada hay que hablar de diferencias entre radio buena y radio mala. Aunque yo no sé muy bien cuál es cuál. Yo estuve casi seis años en la Cadena Ser y no fui un profesional diferente allí. Trabajé siguiendo los mismos criterios que en RNE. Además, en la pública he trabajado con todas las administraciones desde la transición hasta ahora, y tampoco ha sido ha sido distinto. Creo que son buenos y compatibles todos los estilos actuales. Unos pueden gustarte más que otros, pero todos tienen su sitio en este pueblo de sonido.

Entonces, ¿nada de presiones políticas por parte de la Administración?

Por supuesto que no. Los profesionales tenemos una forma de hacer que conoce quien está aquí. De forma que puedes cambiar de horario o de destino, pero cuando has mantenido un cierto grado de calidad sobrevives en todos los casos a cualquier cambio de administraciones.

Háblenos del fenómeno de las tertulias en la radio

Cuando el fenómeno se extendió parecía que era flor de un día, que serían una especie de sarampión. Pero resulta que los oyentes mantienen el gusto por la tertulia, no tanto porque crea opinión propiamente dicha sino porque permite consolidar las ya existentes. Mantienen un excelente estado de salud, así lo indican los estudios de audiencia. Además posibilitan la variedad de enfoques. En nuestra tertulia sí se discute. Son útiles para el programa porque permiten a los oyentes contrastar su opinión, sedimentarla o consolidarla.

¿El exceso de opinión en los programas puede convertirle en líder ideológico?

En absoluto. Yo soy solamente un periodista. Estudié y me dediqué a esta profesión pensando estrictamente en informar. De hecho, yo jamás emito opinión política, sólo planteo los temas. Pero sí creo que es lícito opinar, incluso necesario. Aunque es imprescindible separarla de alguna manera de la información. A mí me conviene tenerlo claro para dormir tranquilo todas las noches

¿Cuál es el criterio para elegir a los colaboradores y determinar las secciones que componen el programa?

Lo primero que me dije es que estaba preparando un programa dirigido a una audiencia muy amplia y difusa en procedencias. No quería que ningún sector de la población quedase fuera del proyecto, así que aposté por profesionales muy acreditados para defender cada tema.

¿Cómo se prepara un programa como Buenos días?

Hay dos ritmos de preparación. Por una parte, el programa vive del día en que se emite. Todo lo que ocurre durante las cuatro horas que estamos en antena tiene necesariamente un reflejo en el directo. Pero hay partes que pueden anticiparse. Por ejemplo, los colaboradores que tienen un día fijado y cuyas secciones se preparan y deciden con antelación. De esas dos velocidades vive el programa diario. Estas dos marchas son una garantía de ritmo y de variedad.

Después de trabajar en televisión durante años, ¿por qué se decantó por la radio?

En realidad los medios son los que eligen al profesional. Eso es así. También es verdad que en la radio no pensé quedarme para siempre cuando llegué a ella. Me fui a la televisión porque tenía una oferta interesante y volví por lo mismo. Si un día me ofrecen de nuevo algo compatible con mis gustos y con mi estilo, lo estudiaré con toda seguridad.

Es decir que en cualquier momento podría sorprendernos como Gabilondo.

En este momento no me lo pide el cuerpo. La radio se ha convertido en una compañera, en una amiga inseparable que no querría dejar nunca.


Diario ADN

Publicado por PenhaTSMT a las 17:00 | Radio | Enviar

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