No ha habido medias tintas en el debate suscitado por las reformas a las leyes de Radio y TV, aprobadas esta semana por el Senado mexicano. Instituciones, partidos, especialistas y medios de comunicación han mostrado su frontal oposición o su apoyo inquebrantable a unas medidas que ponen al día unas disposiciones de 1960, y cuyos detractores han apodado como «ley Televisa», pues, a su juicio, favorece a los grandes consorcios, fomenta la concentración de medios y el monopolio de la información y pone en peligro la viabilidad de las señales públicas y comunitarias.
Algunos diarios mexicanos denunciaron presuntas presiones de Televisa a algunos diputados. Tanto «el canal de las estrellas» como su principal competidora, Azteca TV, rechazan las acusaciones.
ABC