Un vídeo que recrea la introducción de la serie con actores reales se extiende por internet más rápido de lo que Homer dice «D’oh». Millones de personas ya han visto las imágenes por la red sin saber de qué se trata: una campaña de marketing de la compañía británica por satélite Sky.
Hace días que corre como un reguero de pólvora por internet. El vídeo de la apertura de créditos de «Los Simpson» con actores de carne y hueso se ha extendido más rápido de lo que Homer dice «D’ oh!», palabra reconocida, por cierto, por el diccionario inglés de Oxford. Aunque en un principio se pensaba que era la supuesta escena «filtrada» de una versión cinematográfica de la serie, en realidad se trata de una lograda publicidad encargada por Sky One –la señal que emite el programa en Inglaterra– a su agencia, Devilfish, para promocionar el estreno en ese país de su temporada número 17. El propio creador de los dibujos animados, Matt Groening, no dudó en dar el visto bueno a la «versión humana».
En menos de una semana, el cortometraje, que se tardó en rodar 18 meses, ha sido visto por millones de internautas en los famosos portales de descarga YouTube y Google Video. Incluso alguno, para rizar más el rizo, ha hecho un montaje comparativo entre el original y la versión de carne y hueso, para comprobar que la similitud es verdaderamente increíble.
Aunque en un principio fue creado como un anuncio para la cadena, la compañía decidió ponerlo en circulación por la red para averiguar si su efectividad podría ser mayor. «Si sólo lo hubiéramos mostrado en directo, el público podría decirle a alguien que es realmente “guay”, pero poniéndolo online se crea una fantástica discusión entre millones de personas. Les estamos dando “Los Simpson” a ellos en vez de que los tengan que sintonizar», ha declarado el director de comunicaciones de Sky, Matthew Anderson.
Gazapo al volante
La memorable secuencia de presentación de la serie está perfectamente montada y no falta ni un detalle. El «clip» comienza con el ya clásico «zoom» hacia el aula en la que se ve a un rubio Bart garabatear sobre la pizarra –ésa sobre la que escribe frases unas veces humorísticas, otras, filosóficas–, para seguir con Homer abandonando el trabajo en la central, sacándose una barra nuclear de su camiseta y tirándola por la ventana del coche de camino a casa. Mientras tanto, Marg hace la compra en el súper con Maggie, que incluso en la «versión humana» pasa por la cinta de la caja –se cree que el código que aparece en el marcador, b4763, hace referencia a la cifra 847, 63 dólares, el gasto medio para mantener un bebé en EE UU–. La pequeña de la casa también figura en otra escena en la que parece conducir el coche de su madre Marg.
Aquí es donde surge la discusión, ya que al haber realizado el vídeo en Inglaterra, la madre de familia conduce a la izquierda, el lado «equivocado» frente al original. Al final, el montaje termina con la familia entera encogida sobre el sofá y preparada para mirar su propia serie. Pero los cinco no son los únicos que se han caracterizado, ya que si uno no pierde detalle podrá ver a Moe a la puerta de su taberna, a Barney continuando su ruta de cervezas, así como al vecino Ned Flanders y al viejo millonario Charles Montgomery. Todo es poner atención, el parecido es claro. «Hemos utilizado a actores no tanto para su semejanza –es imposible copiar a unos dibujos amarillos–, pero sí para que el público pueda identificarlos fácilmente», ha declarado la compañía.
Un éxito más para esta saga que acaba de entrar en el récord Guinness, ya que con la friolera de 400 episodios se ha convertido en la serie animada más larga de la historia, además de la que ha contado con mayor número de celebridades. Una difícil tarea, la de encontrar ideas, que ya se va notando. «Hemos discutido con otros guionistas un “gag” para el programa hasta cansarnos y, después de horas de darle vueltas, nos hemos mirado y dicho al unísono: “Esto ya lo hicimos, ¿no?”», ha apuntado su creador, quien dice admirar la combinación de arte y tecnología: «Quizá hagamos pronto un episodio en 3D. Ya veremos». Otra genial idea para un proyecto que, aunque parezca increíble, surgió en tan sólo 15 minutos en la recepción de una oficina.
La Razón