A-3, la más divertida; TVE-1, la más familiar, y T-5, con ración extra de «O.T.»
El humor fue una constante en la Nochebuena televisiva, en especial en Antena 3, que ideó una «noche destroyer» amparándose en los Hommer y en la banda de Corbacho.
Solo por perder de vista los culebrones del corazón, las telenovelas interminables y los «cutre reality» mereció la pena encender la tele en Navidades. En este sentido, la Nochebuena y la Navidad no defraudaron: la pantalla ganó en talento y buen humor, con un tono gamberro (Corbacho’s boys) muy de agradecer.
Los Simpson y Corbacho, lo mejor. Lo mejor de la programación navideña fueron «Los Simpson» (Antena 3) por la sencilla razón de que esa entrañable familia son, posiblemente, lo mejor que se ha hecho jamás en televisión. Antena 3 sabe que los personajes de Matt Groening nunca fallan. Homer y los suyos hilan, una tras otra, escenas impecables, agudamente entrelazadas, audazmente resueltas, que te obligan a sonreír...
Con el cuerpo relleno de risas y la tripa a punto de concederse los manjares, llegaron los de «Homo Zapping» para deleitarnos con uno de sus alocados especiales. Esta gente puede con todo y no deja de sorprender con su atrevimiento sin límites. Pero tienen gracia, que es lo importante. Imposible reflejar el cien por cien de la barbarie mediática perpetrada por Corbacho y compañía. Basten algunos ejemplos para recordar la atmósfera creada por esa banda de animales despiadados que no dejaron títere con cabeza ni en la noche de la paz y el amor: Arguiñano, completamente bebido, nos preparó «un pavo grande y hermoso como un pecho de Raquel Mosquera», el Rey nos dio el discurso con su nieta Leonor en brazos porque la infantita no paraba de llorar, Jesús Vázquez y su marido nos recibieron en su casa megafashion y anunciaron que son la primera pareja gay que se divorcia, el calvo de la lotería iba por ahí dejando ciega a la gente (soplándoles polvos mágicos en los ojos), Mercedes Milá nominó a Melchor, Gaspar y Baltasar en su programa «Gran Establo», el de «Bricomanía» nos demostró que más que un manitas es un violento peligroso y María Teresa Campos y Josemi desnudaron a Rociíto Carrasco en pantalla y la volvieron a vestir con glamour suficiente para ir a comprar al Carrefour de Chipiona.
Después de esta locura, Paula Vázquez y Edu, el niño de «Aquí no hay quien viva», y el Neng trataron de atragantarnos los polvorones (a base de carcajadas) con «Los más peques II», segunda edición de un divertido zapping combinado con actuaciones musicales y el humor frenético del de Castefá, la espontaneidad del hijo del presidente de «ésta nuestra comunidad» y sobre todo el cuerpo ineludible de Paula (que sostuvo con su sólida experiencia todo el montaje), decorada con una minifalda y un escote inolvidables tanto para los niños como para sus padres. Junto a Paula y a Edu desfilaron, además del Neng, varias estrellas de la cadena y de otras cadenas (estuvo Carlitos Alcántara), siempre con un cuidado guión destinado a los más pequeños pero con generosa cantidad de guiños constantes a los mayores.
Lunnis y Pantoja para la familia.
Televisión Española buscó igualmente el humor en la Nochebuena pero en este caso trató de complacer a un público aún más joven que el que congregan «Los Simpson»: «Los Lunnis» hilaron un excelente musical por el que desfilaron estrellas de la canción como Shakira, Robbie Williams o Amaral. Con gran acierto, en La Primera supieron condimentar en cantidades adecuadas un guiso familiar muy apetecible, sin sobresaltos pero con ingenio. Con chistes para niños pequeños, temas para los más jóvenes y también para los más maduros. El guión, trabajado, no fue la esperable ñoñería blandona de la que se abusa en estas fechas. Y ya pasadas las doce, cuando los Lunnis y sus fans bostezaban sin parar, Isabel Pantoja se salió en un especial de ésos que sólo se ofrecen en ocasiones especiales. La tonadillera cantó, y cantó bien, sus temas más pasionales, que, supongo harían las delicias de sus numerosos seguidores. Yo lo dejé ahí, la verdad.
Reunión de antiguos alumnos.
Estaba bastante claro que, en Telecinco, el fenómeno «O.T.» iba a ser exprimido hasta las últimas consecuencias. Jesús Vázquez, cómo no, se convirtió en el maestro de ceremonias de esta especie de reunión de antiguos alumnos de la academia en la que, además de los más adelantados pupilos de la última edición, se apuntaron los ganadores de anteriores entregas y algunos de los más potables concursantes del pasado. Lo cierto es que la perspectiva histórica resulta un tanto desalentadora, pues hasta ahora ninguno de los campeones ha conseguido hacerse una carrera discográfica decente, pero eso no borra la sonrisa de las caras de gente como Rosa López, Ainhoa o Vicente, encantados de asomarse a la pequeña pantalla aunque sólo sea en Navidad. Todos ellos se fueron turnando en el escenario en plan dúos o tríos, después de someterse a ese juicio de la máquina del tiempo que es contemplar los vídeos de cuando fueron concursantes. De todas formas, esta «Operación Nochebuena» fue de Sergio, de Soraya y de Víctor, pues los tres acaban de lanzar disco, y se trataba, sobre todo, de venderlos. Para eso de felicitar las fiestas ya estaban las demás estrellas de la cadena, que, entre canción y canción, entre villancico y villancico, se plantaban ante la cámara para saludar. Por ahí pasaron los protagonistas de «Los Serrano», «Aída», «El comisario», y hasta Belén Esteban y algunos expulsados de «G.H.», poniendo la nota más agria entre tanto azúcar. Francamente, visto que no había nominaciones ni expulsiones, que ni siquiera apareció por allí Kike Santander para soltar uno de sus famosos rollos y que Bisbal tiene otras cosas más importantes que hacer, la única emoción estaba en descubrir si Idaira sigue desafinando tanto como antes o no. La respuesta es afirmativa: la canaria se mantiene fiel a su estilo.Quizá por ello acabé echando de menos a Noemí Galera, la más despiadada jurado del concurso, fustigando un poco a estos chavales que cada vez se parecen más a las figuras de mazapán.
Marcos Morales - La razon