Quienes pronosticaban que la «telerrealidad» sería un fenómeno efímero no contaban con la fértil imaginación de los guionistas británicos. En las últimas semanas, dos programas radicalmente distintos han estirado una vez más las fronteras del género. En el extremo más espiritual ha destacado «El Monasterio», un «reality» de la BBC que encerraba a cinco hombres en un monasterio de clausura para que encontraran el verdadero sentido de la vida. Mientras, entre los más frívolos sobresale «Playing it straight», de Channel 4, en el que una chica sometía a todo tipo de pruebas a diez jóvenes para determinar si son homosexuales o no.
«El Monasterio», que terminó la pasada semana, rompió estereotipos en este denostado género. Aquí no había premios, ni estrategias, ni puñaladas traperas. Su única recompensa tras 40 días de encierro era conocerse mejor a sí mismos y, quizás, descubrir una vocación oculta como monjes. La selección de participantes era variopinta, pero todos comparten un vínculo común: sus ansias de encontrar un nuevo significado a sus «vacías» existencias. Así, la BBC reclutó a un productor pornográfico, un materialista abogado londinense, un estudiante de budismo, un poeta jubilado y un antiguo integrante de una milicia protestante del Ulster. En su estreno, «El monasterio» obtuvo una audiencia de 2,5 millones de espectadores, por encima de la media de BBC2.
Frente a la sobriedad del programa de la cadena pública, los responsables de Channel 4 optaron por un formato ligero para sus viernes por la noche. En «Playing it Straight», una joven llamada Zoe compartía el lujo de la finca mexicana «El Rancho Macho» con diez chicos, la mitad gays, con el fin de encontrar al hombre de sus sueños. Para ello, la protagonista sometió a los concursantes a todo tipo de pruebas que, supuestamente, le permitirían demostrar su hombría. Si el elegido era heterosexual, repartirá el premio de 150.000 euros a medias con Zoe. Sin embargo, si el ganador era gay, lo que sucedió finalmente, éste se llevaría la recompensa en solitario. Sin embargo, el chico se apiadó de ella y decidió repartir el premio.
Siguiendo la estela del éxito de estos programas, los canales británicos ya preparan decenas de nuevos «realities» para después del verano. Por ejemplo, Channel 4 ha comenzado esta semana a recibir propuestas de aficionados al teatro que aspiran a montar su propio musical en el West End londinense. Una vez elegido el ganador, la cadena le permitirá llevar su obra a los escenarios de la capital británica a cambio de permitir acceso total a las cámaras del programa durante todo el proceso.
Mientras, la productora Shed Productions lleva varias semanas haciendo el cásting para «Project Blue», según ellos el mayor «reality» de la historia. Los responsables del programa pretenden crear un barrio entero en el este de Londres para alojar a diez familias, cuyos integrantes vivirán durante al menos un año bajo el constante escrutinio de los espectadores.
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