La televisión digital terrestre (TDT) cambiará el mapa empresarial español porque será difícil que las televisiones líderes españolas de la actualidad (las nacionales y privadas) puedan mantener sus cuotas de pantalla, según afirma la revista económica "Dinero". Así, el mercado se disgregará en nuevos segmentos hasta parecerse más a una red mallada, muy flexible, que a una cadena de eslabones autónomos y rígidos. El informe señala que, por un lado, y aunque la inversión publicitaria en el mundo audiovisual aumentará, el número de canales también crecerá, drenando las cuentas de ingresos de los radiodifusores más importantes.
Y es que en el nuevo modelo surgirá la compartición de infraestructuras de producción, asociaciones para acceder a los patrocinios publicitarios y la utilización recíproca de medios audiovisuales. Asimismo, el acceso a los contenidos, el conocimiento del medio, la disposición de grandes elementos de producción y la experiencia acumulada, serán dificultades para que los nuevos agentes del sector se conviertan pronto en alternativas reales; pero sólo será cuestión de tiempo para que los canales más eficientes de entre los nuevos encuentren nichos específicos probablemente vinculados a la información o al tratamiento de los contenidos muy adaptados a los gustos locales, bien nuevos formatos en que cimentar ofertas competitivas.
Entre las responsabilidades de que la TDT española esté retrasada frente a otros países de nuestro entorno, la revista reparte las culpas entre el Gobierno de Aznar y un sector receloso al cambio que provocará el nuevo modelo de negocio.
Y finalmente, apunta a que, ante la creciente deuda y malas audiencias de RTVE, Canal+ podría ser el agente que liderara la TDT en nuestro país porque Sogecable (su propietaria) es una empresa experta en televisión multicanal, con Digital+ a la cabeza.
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