La conductora de '59 segundos' asegura que en España «no hay una buena cultura del debate»
CON solo 29 años y sin experiencia televisiva, la periodista Mamen Mendizábal se ha consolidado en pocos meses como conductora del debate de TVE 1 '59 segundos', que espera recibir pronto a Rodríguez Zapatero y Rajoy. Se desenvuelve en un mundo masculino con soltura y seguridad y defiende la dimensión social del periodismo.
-¿Es difícil poner en orden una mesa de debate con tantas voces deseosas de intervenir?
-La actualidad está tan llena de polémica que es difícil moderar en ocasiones. Pero a todos les tengo que agradecer lo respetuosos que han sido conmigo, a pesar mi juventud y mi inexperiencia al principio. Me tomaron en serio desde el primer día.
-Tomó una decisión valiente al dar ese primer salto a la televisión en un programa que tiene una repercusión política...
-No sé si valentía. Me tiré a la piscina sin pensar en las consecuencias y los que más arriesgaron fueron la productora y TVE. Si este programa hubiera fallado, yo habría vuelto a mi vida anterior. Pero agradezco que confiaran en mí.
-¿Quién es el espectador habitual del programa?
-Me dicen que lo ven gente de lo más variopinta, desde amigos míos de unos treinta años a la generación de mis padres. En ciudades y en pueblos. Lo puede ver todo el mundo a quien le interese la política.
-¿No gusta más discutir que analizar?
-Cuando la gente conoce a fondo el tema se produce un buen análisis. A veces, los puntos de vista están muy enfrentados y se produce más la discusión. Depende del tema y del momento político, pero creo que se combinan las dos cosas, discusión y análisis.
-En el fragor de la discusión se produce también algún resbalón político, como le ocurrió a Moratinos...
-El que accede a ir allí y debate sabe a lo que va. Esa es la riqueza. Nosotros hacemos lo que tenemos que hacer, que es un programa de debate y emitirlo en su totalidad.
El resbalón de Moratinos
-¿Son más reticentes los políticos a acudir al programa tras la repercusión de las palabras de Moratinos?
-Claro, un debate con todas las posturas políticas expuestas y todas las preguntas posibles por hacer puede traer esas consecuencias. Pero es que en España no hay una buena cultura del debate y se está empezando a poner en práctica este año. Los políticos se tienen que acostumbrar a eso, a que les pregunten los más afines y los que no lo son. De todos modos, el incidente de Moratinos en el contexto del programa se ha exagerado. Después han seguido viniendo políticos.
-Es cierto que se ha perdido la tradición de debatir en televisión porque ahora priman los programas de entretenimiento.
-Hemos tenido un parón, pero los debates despiertan interés y también se programan en las autonómicas. No todo el mundo quiere ver entretenimiento. Tiene que haber de todo.
-¿Qué le parece la televisión que tenemos?
-Tengo la sensación de que el horario de protección al menor poco ha hecho. Excepto quitar los insultos, no han cambiado los contenidos. Hay mucha obsesión por la audiencia y eso condiciona los contenidos. Antes era una cuestión interna y ahora parece que todo el mundo anda pendiente del 'share'.
-¿A quién le retiraría el micrófono en la vida?
-Desde luego, en el programa a nadie. Fuera, a la gente intolerante, a los que no escuchan y tienen una posición que no respeta las cuestiones más básicas, los derechos humanos o la libertad.
-¿Y dónde ve más intolerancia?
-Yo estoy influida por el programa que hago en la Cadena Ser, 'Punto de fuga', que es sobre los derechos humanos. Hay muchas denuncias sobre desigualdad. Creo en la dimensión social del periodismo y aunque el espacio se emite a las tres de la madruga sigo poniendo en él todo mi cariño.
-La televisión cada vez muestra rostros más jóvenes...
-Siempre ha sido así. Junto a la gente más consolidada han aparecido rostros nuevos porque eso es la propia dinámica de la tele.
-En el programa usted aparece dentro de un mundo mayoritariamente masculino, ¿en la vida siguen dominando también los hombres?
-Cada vez menos. En el periodismo poco porque cada vez hay más mujeres. Sin embargo, ese techo de cristal del que tanto se habla hay que luchar para conseguirlo, para tener esa total igualdad.
-¿Tiene alguna admiración especial en el mundo del periodismo?
-Muchas. He tenido la suerte de tener muy buenos maestros, y los sigo teniendo en el programa. Admiro a los periodistas que siguen en activo y han cubierto la transición en España, que se han esforzado en allanar el camino, por conciliar. Y se sigue haciendo buen periodismo.
El Norte de Castilla